Julio César's profileJardín de Nepentes...PhotosBlogLists Tools Help

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    Hubo un tiempo, hubo un hombre.

    Dedicado a quienes han sido capaces de traicionarse a sí mismos por un poco de luz... dedicado a mi mismo, traicionado por mi a cambio de un poco de claridad...

    Hubo un tiempo, ahora olvidado por su propio autor,

    cuando tenía solo escasas palabras como tatuajes en su lengua,

    cuando su expresión mundana era aún más certera y natural.


    Hubo un tiempo en que el mundo aún le guardaba sueños,

    en que el aislamiento le mostraba la libertad con ellos mismos,

    cuando el cielo se alcanzaba con las alas y la eternidad con la lengua.


    Hubo un tiempo ahora olvidado por su propio dueño,

    porque su naturaleza ha cambiado de forma para alcanzar el cielo bajo,

    cuando la traicionera vida le sonrió por un momento

    y él se enamoró de ella.


    Como prostituta le acaricia las piernas y mama la lengua.

    Como prostituta le muestra la vida con el casco de Hades.


    Hubo un sueño que le hacía de tiempo en la lengua de su propio autor;

    la extrañeza de ese sueño -que le hacía de vida en su propia muerte-

    le cubrió la visión con el velo de la libertad,

    como prostituta le ha cortado las garras de su mutación;

    como prostituta le ha legado solo dependencia

    a cambio de su mundana sugestividad.



    Ana

    Ana tiene intacta su sutileza... Ana tiene miedo de la soledad... Ana quiere irse de su casa... Ana no sabe lo que es vivir...
    Ana mide diversión en vasos... Ana tiene antojo de un helado... Ana no quiere que se enteren... Ana tiene anotojo de un cigarro...
    Ana tiene dieciocho años... Ana cumple diecinueve en mayo... Ana morirá a los veintitres... Ana no sabe lo que es morir...
    Ana no tiene mirada... Ana me prestó sus ojos... Ana no se llama Ana... Ana es Anahí... Ana es Viridiana
    ...

    Gracias Ana por hacérmelo sentir... gracias Ana por el escarabajo en mi pecho...


    Cuando un largo sueño está por capturarte
    cuando la calma casi araña tu piel
    cuando el día está por oscurecer
    para buscarte la herida y pa' siempre curarte

    Llega Ana con todos sus demonios
    llega desde el sueño,
    viene a volverte loco

    Cuando en reposo está ya tu mente
    cuando estás a punto de enamorarte
    cuando ya no quieres embriagarte
    para olvidar que aún estás demente

    Llega Ana con todas sus navajas
    apuntando a tu pecho,
    devorándose tu alma

    Cuando fumas y fumas para no tener vergüenza
    cuando el miedo sangra mucho por tu lengua
    cuando el Diablo te ha pedido una tregua
    para conquistar la belleza cruel de la tristeza

    Llega Ana con todas sus palabras
    a callar las voces
    de todo lo que callas

    Cuando el Jardín te olvidó en las espinas
    cuando los mensajes ya vienen por la esquina
    cuando ya no eres el único de la cantina
    cuando te acabas tu suerte a mordidas

    Cuando mañana es un día menos para verla
    cuando crees que al fin la cordura llega
    cuando cantas feliz esa tu amarga pena
    cuando la hora dura menos y casi se acerca

    Llega Ana con sus manos de seda
    a tocar otra piel, a escribir otra letra

    Llega Ana con su pasión etílica
    escupiendo a los trozos de tu alma tísica

    Llega Ana con sus labios embriagados
    llega Ana... a besar otros labios

    Cuando llega Ana y no quieres perderla
    le dices que el mundo no es lo que espera
    Cuando Ana llegue y no quieras quererla
    quiérela mucho, pero que nadie lo sepa...


    Algo sobre tu muerte (ante tu cuerpo inerte)

    ... y murió... Daniela murió... la encontré junto al lago un 4 de julio a las 4:00 pm... tan fría, tan devorada por los helmintos, tan lejana... rota estaba la promesa de morir juntos, rotas todas las ilusiones... ya sin lágrimas, sin ojos... sin sonrisa, sin rostro... su muerte era un recado, un croquis que me enseñaba el lugar que siempre soñamos, el lugar donde podríamos ser felices... en breve estaré con ella, nuevamente...


    Tarde de sueño y calma. Si las piedras hablaran… si las lágrimas miraran, el descanso de tu cuerpo sería abrupto, tendido ahí, donde la mala hierba teje nidos de sueños y pasiones.


    Después de la existencia: ¡nada más!. No más cuerpo, no más sueños. Mira tu felicidad cómo se pudre desde el fondo de tu agonía hasta la superficie de tus manos. La sangre no perdona. El beso es letal, cual abrazo de vampiro, cual negación divina. El bosque que te cobija ahora es viscoso… ¡y te lame!.


    Eres aún más preciosa, ¿sabes?. Irradia de tu seno un astuto veneno, una extenuada sonrisa pasiva y seductora - antagónica -, irónicamente con más vivacidad que tu herida… ¡qué lástima que no pueda decir lo mismo de tus ojos!… el mar que guardaban es ahora bebido por la nada, a la que tú misma te orillaste. Deberás esperar mucho tiempo antes de que algún extraño tormento te sane.


    Mi paso por tu momento fue efímero, casi imperceptible. Pero la nota que tú dejaste en mi séneca armonía tornó decrescendo mi vida. Me hubiera gustado mucho ser el culpable de que ahora estés aquí… conmigo… a mi lado como por veintitrés lunas llenas supliqué…


    ******


    … ¡Te agradezco esta última lágrima!... pero no estoy aquí para rezarte, sino para lastimarme más, para sangrar un poco a tu salud y a la de quienes nos corrompieron, para recuperar un poco de los sentimientos que te llevaste.


    Nunca te lo dije, pero tu dolor es exquisito, lo mejor que he sentido. Pero tu luz, la que algún día me brindaste y compartí contigo, fue el comienzo de mi oscuridad… grato recuerdo… mal necesario.


    “Moriremos juntos” - solíamos decir -. ¿Recuerdas cuan triste fue la partida?... yo si… y de eso me alimento, del recuerdo y del dolor. Si negarte tres veces fue mi resguardo… el escudo se rompió, fue penetrado por tu violencia y sagacidad.


    Sé que alguno de nosotros partió primero que el otro. Difícil es saber ahora si fuiste tú o fui yo.


    Si las piedras hablaran… si las lágrimas miraran revelarían la verdad.


    ******


    Recuerdo todavía el momento en la nada, mirabas al mar y absorbiste su verdor, se tiñeron de verde tus ojos y de negro las aguas. Caminamos después hacia la montaña, mirabas el cielo, se tiñeron de azul tus sentimientos y de rojo las nubes. Visitamos el bosque, tocaste su fauna y volaste hacia un Limbo lunar. Concluimos en el desierto, donde la soledad y la tristeza son eternidad, vertiste el colorido de tus ojos y el sentimiento en las arenas. Después del momento crecieron orquídeas y creció la escabrosidad, llenaste un lago y un nuevo infierno, pintaste paisajes y pintaste vacío. Tus estrellas de equilibrio destruyeron el zodiaco.


    …¡mira cómo caen los peces desde tus pupilas!...
    Reminiscencias. Terminaste el hogar del vacío para ser habitado. Ahora te miro danzar… danzar… danzar en la negrura de mi voz. “¿te gustaría ver el cadalso de donde pende mi cabeza?” - te pregunté -.


    … ¡mira cómo caen los esqueletos desde tus palabras!...


    “Lloraremos juntos” - decíamos bajo los árboles-. Temblaban tus palabras igual que mis pasiones. Tus cabellos se agitan como retorciéndose por la sal. “Te quiero mucho” - susurrabas - “Te dedico mis lágrimas” - refutaba yo-.


    … ¡Mira cómo Dios huye de mis secretos!...


    Dedicado a quien me demostró que el boleto a la muerte es barato... y me pagó mi pasaje...



    Soy un adicto (reloaded)

    Es alcohol lo que riega mis jardines interiores, nadie entiende el alcoholismo sin haber pasado antes por éste... ningún inculto puede decidir cómo reparar el error de un cirujano, ningún ciego puede decidir cuál es el mejor color para sus cuadros... ningún insano puede venir a criticarme la vida entre los tragos.

    Soy un adicto que ha llegado a su morada
            sin distinguir cuál encierro es peor
                   si la vida total
                            o sólo mi vida...

    Un espasmo
                    la proximidad de las paredes me sofoca...
    miro hacia el cuadro viejo que cuelga de lo mórbido
                                 como de mis visiones
    la lentitud del péndulo me detiene la vida,
            la luz anémica oscila entre mis ojos,
                miro hacia afuera para lograr encontrarme
                    ¡y salgo al fango para revolcarme!

    Gente gris coloreando sus casas
          aves negras clamando la paz
    un Dios que pide limosna en las afueras de un bar
              el burdel de la esquina consagrando las almas
                   de artistas y poetas que en las calles pernoctan.

    Camino hacia el viento que escupe a mi cara
         recibo las voces perdidas del mar
    mis pasos pesados
               mis dedos cansados
                         no piden más que los sueños que tuve
    no piden más que perder el pasado

    Escudriño mis bolsas por unos centavos
                 ¡Para ir hacia Dios a invitarle unos tragos!


    Soy un adicto

    No necesito preámbulos viajados para esta... andaba ebrio, tenía papel y lápiz, una gran depresión a la José Alfredo y unas ganas inmensas de que me durara la tristeza... así quedó:

    Es inútil
    lo único que de ti me queda es la ausencia
                  temo olvidarte y por eso fumo
                            el dejillo a tabaco me recuerda a tu compañía
    y suelo verte
    si me tomo uno... o dos... o tres vasos de tequila

                  Pero ni secando mis pulmones
                           ni platicándote en delirios
                                     lograré sentirte entre mis brazos
                                             para arrancarte un suspiro
                                                   y tu voz diciéndome
                                                         "¡Es inútil, esto debe terminar!"


    Canción de cuna

    Cuando es mejor creer en la realidad de los sueños, cuando la ficción de la existencia irrita, cuando hay que deslizar las máscaras, cuando hay que zurcir el disfraz...
    Cuando dormirse es morirse un ratito, cuando el cielo de la tarde es un arrebol, cuando las pestañas pesan por dolor, cuando el despertar es el peor momento de tu día...
    Canta canción de cuna, canta por la sirena de tus sueños...

    Canción de cuna

    Respira y sonríe, no olvides soñar
    y rompe el espejo que apunta a la luz
    húndete en telas del grueso del alma
    respira y sonríe, no olvides creer.

    El cielo se llena de luz palpitante,
    de trozos de espejo de tu corazón...
    mil globos revientan, derraman colores,
    las telas sofocan tu respiración.

    Sirenas que cantan con luz azulosa,
    con alas de ángel, labios de unicel.
    Mil globos derraman su voz temblorosa:
    Respira y sonríe ¡Sube al carrusel!

    Admira el color en tu rededor
    y busca tu eco de respiración,
    un ángel suicida inunda su haber,
    sus uñas dibujan un barco en tu piel.

    La sangre es hermosa a siete colores,
    en arco estrangula y riega tus flores,
    camina hacia ésta y busca tu alma,
    si el Diablo mintió: ¡Escupe a su cara!

    Camina y sonríe, sube al carrusel...
    no olvides que yo aquí cuido de tu piel,
    compara ese mundo con la realidad,
    y si no regresas: ¡No olvides soñar!


    Dedicado a quienes hay insistido en que siga manchando con sangre y dolor el ciberespacio (Monse, jaap, Laura y mi corazón escarabajo)

    Demonio Primero

    Extraído del archivo digital "Siete Demonios"... alguien me preguntó por mi "faceta" literaria... creo que esto es digno de un regreso... como siempre ¡ojalá lo comprendan!

    Nota: Siete Demoinios sería una publicación (como todas) Underground de mis archivos digitales, se trata de una descripción del camino que he seguido para lograr cargar con los "demonios" que muchos de ustedes han disfrutado de mi y que aún habitan en mi cabeza.


    A la orilla de un largo camino oscuro, voy goteando mis recuerdos destilados como lágrimas, humedeciendo la carretera, dejando huellas como estrellas, haciendo surcos que servirán de crónica en mi futuro. Lo he iniciado con ambos pies para evitar la suerte, con los ojos abiertos para evitar ausencias y el corazón guardado en los bolsillos rotos para cubrirlos.

    Mis harapos más negros que mi existencia, desgarrados como ella misma, sucios como el nervio de la crudeza prohibida, con largos cabellos y un nudo seco en la funesta garganta. Un suéter roto que me cobija, un pantalón desgarrado que guarda unos pocos centavos en mi corazón alcancía. Los ojos bien delineados enfrentando los tranvías. Miro las piernas flacas de una prostituta recordándome tu belleza. Un cigarrillo encendido entre mis dedos instalándome el cáncer que esta vez no ha sido tu nombre.

    Dos luces que me retan, pero el cáncer que de mis tirrias se vuelve, detiene el horror con sus uñas de humo… y yo no me alejo. El claxon me grita pero su voz no me atormenta. El sonido se acerca, parece que ésta vez yo no ganaré… pero sonrío, ¡me da miedo el dolor que esto pueda provocar! por eso mi risa en carcajada se torna. Tal jolgorio ahoga el ruido que los gritos de ese verdugo de metal rechina en mis oídos. ¡Las luces también crecen, ahora mis ojos se han cerrado para no verme ceder!… un triste impacto que me ha elevado: Miro mi sombra sobre el asfalto, escucho el crujir en mi cráneo, entonces reclamo al cielo e invoco la calma… ¡me aprieto el pecho!... la caída tuerta de los ojos de la sirena -como relámpago- ha manchado el metal y el camino… pero no, la prostituta sigue intacta, ¡mi súplica al cielo fue atendida!

    A Dios doy gracias por esta bendición, me encuentro en las alturas del camino cayendo lentamente hacia el dolor. La noche se anochece aún más cuando la luz del verdugo se apaga. Pero la prostituta sigue intacta, habrá quien me recuerde en la caída. Sus piernas flacas como las tuyas siguen de pie, taconeando las huellas de mi crónica, meneando la punta con la que apaga el cigarrillo que tiró.